¿Quién dirige A.A.?

A.A. no tiene un verdadero gobierno. Cada grupo es libre de desarrollar sus propias modalidades y formas de realizar reuniones, siempre y cuando no perjudique a otros grupos o a A.A. como un todo. Los miembros eligen un Coordinador, un Secretario y otros servidores del grupo. Estos servidores de confianza no dan órdenes: su deber es velar por el buen funcionamiento del grupo y que las reuniones sean agradables para el resto. En la mayoría de los grupos, nuevos servidores son elegidos dos veces por año. Pero los grupos no son excluidos del resto de A.A. y de la misma forma en la que miembros de A.A. se ayudan entre sí, ellos también los hacen. He aquí tres maneras usadas para intercambiar ayuda:

  1. Grupos en la misma ciudad establecen una Oficina Central y Oficina de "Intergrupos".
  2. Grupos de todo el país comparten sus experiencias escribiendo a la Oficina de Servicio General de A.A. en la ciudad de Santiago de Chile.[o bien al organismo pertinente en cada país]
  3. Grupos de todo el mundo se contactan con la General Service Office de Alcoholicos Anónimos en Nueva York, inscribiéndose en el Directorio Mundial.

 

¿Cuánto cuesta ser miembro A.A.?

Los recién llegados no pagan cuota de admisión por hacerse miembros de un grupo. Los miembros, además, no pagan honorarios de ningún tipo. 

Pero el dinero es necesario para algunos de los propósitos de A.A. como puede ser: alquiler del local de reuniones, compra de café y refrescos, compra de libros, folletos, el Boletín y la revista de A.A. Por lo tanto, los miembros contribuyen voluntariamente si lo desean. Los grupos también contribuyen con dinero para mantener las Oficinas Centrales, la Oficina de Servicio General y todas las actividades de A.A.

A.A.no cobra por la ayuda que sus miembros prestan a otros alcohólicos, ni ellos reciben nunca pago alguno.Su retribución es algo mucho mayor que lo que representa el valor del dinero, es su propia recuperación. Pues los miembros de A.A. han descubierto que, ayudar a otros alcohólicos es la mejor forma de asegurar su propia sobriedad.